la-importancia-de-los-detallesSiempre he sido una persona detallista, mi familia y quienes me conocen pueden atestiguarlo. De hecho recuerdo que cuando nos mudamos de casa hace ya un porrón de años (cómo sigo echando de menos vivir en Pamplona, jo), una de las reliquias que encontramos por casa era un boletín de notas de mi más tierna infancia en el que ya daban fe de mi capacidad de observación y amor al detalle, así que debo tenerlo en los genes. El caso es que esas cualidades son precisamente son algunas de las que me distinguen como profesional, y hoy me apetece darles la importancia que merecen.

En distintas ocasiones me he encontrado con que hay gente que a la hora de poner en marcha su negocio -o bien al poco de hacerlo- es consciente de que tener una imagen de marca que defina tu negocio es siempre positivo y necesario, y deciden invertir en ello (no necesariamente ha tenido que ser conmigo, por cierto). Hablo de gente que contacta con profesionales del diseño para crear la imagen corporativa para su negocio, por pequeña o grande que sea la inversión económica en ello, porque saben que es positivo para ser más fácilmente recordados, porque ayuda a distinguirse de la competencia, porque envía un mensaje al público objetivo en cuanto a seriedad de la marca… El caso es que contratan al profesional, sí, y ¿qué? pues que se equivocan.

Y se equivocan con algo tan serio y tan tonto como la elección de un buen papel. Y me frustra, y eso que no es tarea mía (o sí, pero pasan de mis consejos). Y es que no hay cosa peor que ver una señalética de un centro impresa con la impresora cutre, jobar -vé a la copistería hombre de dios!, que tampoco es tan caro-… O que te den una tarjeta de visita y parezca hecha en casa porque se ve que está impresa con impresora de chorro de tinta, porque se nota (vaya que si se nota) por mucho que la hayas plastificado en brillo… O puede que la impresión sea buena, pero el papel no es lo suficientemente grueso y parece cartulina cutre, y todo por buscar la solución rápida y barata… Mecasuen! -como dice mi profe de costura, jejeje-. Que los detalles importan, y mucho. Que ya que has hecho una inversión en hacerte una imagen corporativa y encima ha quedado estupenda, que luzca como merece, que para eso no hace falta gastarse un sueldo necesariamente, pero déjate aconsejar por el profesional. Invierte un poco más que en esas cutre-imprentas que te lo dan gratis o casi gratis (me reservo dar nombres, no vaya a ser…), que hay miles de opciones para obtener buenos resultados, y si no conoces o no te fías ¡pregunta! Siempre, aunque sea al negocio de al lado, que si está contento con su imprenta, ya te contará cuál es.